lunes, 17 de agosto de 2026

Libro Los Húsares Trágicos 1964 Tomo 1 - Jorge Inostrosa - Resumen por capítulos

Hola a tod@s, me puse a leer esta grandiosa novela histórica de mi país, Chile: Los Húsares Trágicos (este es el Tomo 1 de 3). Lo tenía pendiente desde hace años. Lo encontré en una edición de Zig-Zag de 1964. El autor es Jorge Inostrosa Cuevas. Es una novela que habla principalmente de la vida José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez. Es un clásico del autor, junto a Adiós al Séptimo de Línea.


La lectura es complicada si no has leído otros textos de castellano antiguo, tiene palabras muy rebuscadas, sobre todo si no lees mucho. Acá va el resumen por Capítulos. Espero les sirva. Está en base a apuntes cortos.

Extra 1: realicé un ejercicio de audio lectura del primer capítulo y lo subí a mi cuenta de Youtube https://youtu.be/uM5I_8qKZf8?si=gRC2HezFcMS482XV

Extra 2: Encontré el libro en formato electrónico PDF y EPUB. https://www.mediafire.com/folder/tjkltqtw7av05/LosHusaresTragicos

______________________________________

Los Usares Trágicos (1964) Tomo 1

Capítulo 1

Carlos Rodríguez llega a Santiago de Chile sobre una mula. Lo envían de la Real Aduana de Lima, Perú. Es moreno, de baja estatura y de abuelos españoles. Se presenta con el Jefe de la Aduana. Se alojará en una fonda. Ganará 120 pesos chilenos al año. Pasa un año y se quiere casar con la viuda de Lucas Fernández de Leiva y Díaz, doña María Loreto Erdoyza y Aguirre. Ella ya tiene un hijo de su primer matrimonio, el pequeño José Joaquín Fernández de Leiva y Erdoyza.

Carlos se va a vivir a la casa de María en calle Agustinas 44. Ella está en una buena situación económica. Será vecino de Mateo de Vergara y Silva. Y por calle Morandé vecino de los Carrera por Agustinas 46. Carlos todos los meses recibía cargas de los Carrera, telas importadas de Paula Verdugo (esposa de Ignacio) o muebles de Francia o España para Ignacio de la Carrera.

El 25 de febrero de 1775 se bautiza a Manuel Javier Rodríguez Erdoyza. Por otro lado, hay un "mocho" (fraile) franciscano llamado Silvestre que era conocido por sus augurios. Carlos Rodríguez, el padre de Manuel no creía en eso. La madrina Juana Aldunate pide que le vea el futuro y el fray queda conmocionado y dice que será un caudillo.

Capítulo 2

Carlos Rodríguez quiere dejar a sus hijos en el prestigioso Convictorio Carolino (o Colegio San Carlos, el cual era un establecimiento de aristócratas), especialmente a Manuel Rodríguez, pero este, de pequeño no le gusta estar quieto en un lugar y es travieso. María Loreto recibía reclamos por el comportamiento de Manuel. Su padre tenía miedo de perder su puesto en la Aduana, por culpa de Manuel. La matrícula del Convictorio eran 80 pesos al año y en ese entonces Carlos solo ganaba 400 pesos anuales. Los jesuitas fueron expulsados de país y no había otro colegio de ese nivel. Trataron de buscar una beca con Miguel de Palacios, rector del colegio Carolino, pero no se pudo ese año. El siguiente año le ofreció a Carlos una beca de alumno indigente. Carlos aceptó. Le exigieron a Carlos y María pureza en la sangre y ambos eran descendientes de los Lisperger. Manuel quedó inscrito.

Manuel entró al colegio Carolino en mayo de 1786. En el despacho del director habían cuatro retratos de los últimos reyes de España. Manuel trata de mamarrachos a esos pelucones (NP: así era como los liberales trataban a los conservadores, debido a que los de aristocracia usaban peluca). Miguel de Palacios, el rector, dice que costó obtener la beca ya que Francisco de Mujica y el señor Del Pozo y Silva se oponían. Manuel cuenta que el hijo de este último, Sebastián del Pozo y Silva, le quiso tirar barro. Sebastián igualmente está en el colegio.

Manuel recuerda que sus dos vecinos están acá y ejecutan acciones: José Miguel Carrera las idea y su hermano mayor, Juan José Carrera, que tiene más fuerza, las ejecuta. Manuel los envidiaba. El rector le dijo a Manuel que no se junte con los hermanos Carrera por ser revoltosos.

Pasó el tiempo y efectivamente Manuel se hizo amigo de los dos hermanos Carrera. Hacían muchas travesuras juntos. Un día José Miguel y Manuel golpearon a Sebastián del Pozo. Pasaron 4 años de la entrada de Rodríguez al colegio, y ya tiene 14 años.

José Miguel era soberbio. El rector respetaba a su familia. El rector los llamó a su oficina. José Miguel dice que su padre, Ignacio de la Carrera, coronel, arreglará cualquier problema en su contra. El rector castiga a José Miguel y lo mete en el cepo (NP: castigo donde la persona queda en un marco de madera con manos y pies extendidos y sujetos a dicho marco). A Manuel lo perdonan. Manuel lo rescata más tarde y José Miguel dice que se escapará.

Capítulo 3

Pasaron los años y Manuel Rodríguez salió del Convictorio más maduro y concentrado. Lo que dio créditos para que sus hermanos Carlos y Ambrosio les permitieran igualmente ingresar a dicho establecimiento. El 18 de junio de 1799 con su mamá y hermanastro Joaquín Fernández, doctor en leyes, entra a la Real Universidad de San Felipe, ubicada en calles Agustinas con San Antonio. El rector era Martín de Ortúzar. El profesor que lo recibe es José Antonio de Aránguiz. La madre de Manuel quería que su hijo se convirtiera en doctor en leyes y sagrados cánones (NP: básicamente era una especie de abogado de hoy en día). Eran 5 años de estudio. Los ramos que debía tomar al inicio eran Cánones y Leyes, Maestro de Sentencias, Decreto e Instituta y Filosofía, Derecho Romano, etc. En enero 1807, 8 años después, logró titularse como Bachiller en Derecho. Solo lo faltaba una prueba para ser doctor en leyes, y con eso podría ejercer de abogado.

Juan José Carrera (uno de los hermanos Carrera, se dice el que tenía más fuerza) ya era oficial de caballería en el regimiento Húsares de Galicia y felicitó a Manuel. La hermana de este, Javiera Carrera, celebra a Manuel con una invitación a cenar a la casa de los Carrera.

Juan José, fue el primero en sacarse el "de la" en el apellido, solo era Juan José Carrera y no "de la Carrera". Medía 1.9 mt y era atleta, ojos azules. Tenía mucha suerte con las damas. Era el menos inteligente de los 4 hermanos. José Miguel llamaba a Manuel "el morocho". A Juan José le gustó una mujer morena clara que pasó en un carruaje del oidor (NP: oidor era como un juez) Basso y Jerry. Manuel sabía que Vicente Carvallo y Goyeneche la trajo. A Manuel igual le gustó y siguió al carruaje.

Hubo una fiesta en la nueva casa de los Carrera Huérfanos N° 20. La dueña de casa era Francisca Javiera. La anterior casa, más cercana a Manuel, la ocupaba Juan José. En la nueva casa vivía Ignacio de la Carrera con Luis Carrera, el hermano menor. Francisca Javiera Carrera estaba casada con Pedro Díaz Valdés. Javiera era alta, ojos azules, de movimientos majestuosos, vestía ropas finas. Su amiga más intima era la "oidora" Rezábal, sus otras amiga eran Juanita Micheo y Ana María Cotapos. Juan José era novio de esta última.

Rodríguez vio a una forastera en la fiesta que la encontró coqueta, tenía ojos verdes. Javiera le dice que como le fue con la chica de ojos negros (otra mujer). Manuel cuenta en la fiesta que siguió en la calle a una mujer que se llama María Dolores Albarracín, alias "Marilola" (así le decía Juanita Micheo). María es de España.

Llega a la fiesta Ignacio de la Carrera, tiene apenas 50 años y se viste a la moda española. Tenía ojos azules. 

Manuel pregunta a Javiera quien es la mujer que le llamó la atención de ojos verdes cuando entró a la fiesta y ella dice que es Amanda de la Quintana. Es de España. Miguel se siente como el vecino pobre en casa de los Carrera. Ignacio de la Carrera, tenía predilección por José Miguel, a pesar que no sea su hijo mayor.

El 26 de Agosto de 1807 Manuel Rodríguez hace su examen frente al rector y doctores de la universidad de San Felipe bajo el proceso de "picar puntos". Ahí está el secretario Juan Francisco Meneses.

Meneses el día anterior tuvo la visita en su casa de Vicente Carvallo y Goyeneche el cual le habló de que en la aduana se encontraron libros franceses revolucionarios y que hay personajes que están armando temas subversivos y hasta tenía sospechosos como Manuel de Salas, José Miguel Infante e incluso habían ya jóvenes como un tal Manuel Rodríguez. Le cuenta que Manuel visita el Café de los Pocillos de Plata y habla con Juan Antonio Ovalle temas revolucionarios. Meneses le dice a Carvallo que no dejará titularse a ese germen revolucionario. Lo dejaron afuera, luego lo intentó otras dos veces más e igualmente no le permitieron titularse. En el último intento Manuel dijo una palabras enojado a Meneses y se fue.

Capítulo 4

Manuel Rodríguez se encuentra frustrado porque no puede obtener su doctorado en leyes sin comprarlo, algo que su familia no puede costear. Esta situación lo lleva a un enfrentamiento público con Pedro Juan del Pozo y Silva, un influyente peninsular que ha conspirado para postergarle la graduación. En plena calle, Manuel lo insulta llamándolo "villano y cobarde", declarando que seguirá adelante a pesar de todos los "bellacos chapetones" que le cierren el paso.

Paralelamente, llegan noticias devastadoras desde España: Napoleón ha traicionado a los reyes españoles, Carlos IV y Fernando VII están cautivos en Bayona, y José Bonaparte ha sido designado rey de España. Esta situación genera incertidumbre sobre quién debe gobernar América, sembrando ideas de independencia entre los criollos. El Gobernador García Carrasco, reacciona con dureza ante esta crisis y las crecientes tensiones locales.

Después del altercado público, García Carrasco ordena la captura de Manuel Rodríguez. Mientras los guardias buscan infructuosamente al joven bachiller, este pasa la noche refugiado con Marilola, una apasionada andaluza que vive en la Chimba. Al final, Manuel logra escapar de la ciudad antes de ser capturado, convirtiéndose oficialmente en un fugitivo político.

Capítulo 5

Manuel Rodríguez se ve obligado a huir de Santiago tras ser calificado como insurgente por las autoridades españolas. Sin recursos económicos ni habilidades como jinete, busca la ayuda de Baltazar Ureta, primo de los hermanos Carrera, quien le presta un caballo y algo de dinero. En la madrugada, Manuel se despide de su madre y hermanos con dolor, sabiendo que su partida es inevitable para evitar la prisión o algo peor.

Durante su escape hacia la aldea de El Monte (camino a Melipilla), Manuel presencia una brutal escena en un fundo: el patrón don José Alvarado castiga a un peón enfermo que no puede trabajar, ignorando las súplicas de la esposa del campesino. Indignado, Manuel interviene y arrebata el látigo al terrateniente, defiende al campesino y azota al patrón, generando gran temor en la pareja, que teme represalias por el castigo aplicado a su amo.

Más tarde, ya a salvo en la casa de Ureta, Manuel reflexiona sobre lo vivido. Se da cuenta del poder casi sagrado que los campesinos atribuyen al patrón, viéndolo como una figura similar al rey, a la que no se puede desafiar. Con su acción, Manuel ha cruzado un límite: ahora no solo es un prófugo, sino que ha desafiado el orden social establecido, colocándose del lado del pueblo y en contra del poder.

Capítulo 6

En el invierno de 1810, Santiago vive una calma tensa. Mientras el capitán general García Carrasco organiza fiestas para aparentar normalidad, el patriota Manuel Rodríguez se mueve en secreto, sembrando ideas de independencia en tabernas como "El Colchagüino". Allí, su popularidad crece, especialmente entre las atractivas hijas del dueño, Flor María y Luciana.

Una noche, Rodríguez se enfrenta al godo Pedro Arrué, jefe de los guardias de Palacio, quien intenta llevarse a Flor María a la fuerza. Rodríguez lo noquea hábilmente, ganándose el respeto del pueblo. Más tarde, se entera por su amante, la andaluza Marilola, de que tres patriotas (Juan Antonio Ovalle, José Antonio Rojas y Bernardo de Vera y Pintado) serán arrestados esa noche. Corre a advertirles, pero llega tarde y presencia la humillante detención de los tres caballeros, sacados de sus casas en camisón.

En ese momento, la misteriosa viuda asturiana, doña Amanda de la Quintana, lo recoge en su coche. Ella, pese a ser realista, le revela que él es el verdadero objetivo de la persecución y que corre grave peligro. Doña Amanda, movida por su propio código de honor y su estima por la familia Carrera, le ofrece su ayuda y lo invita a su casa, dejando a Rodríguez profundamente intrigado y atraído por ella.

Capítulo 7

Manuel Rodríguez, tras una misteriosa cita con la viuda Amanda de la Quintana, se dirige a casa de su amante, la andaluza Marilola. Al llegar, descubre que la puerta ha sido violentada y la mujer secuestrada por su antiguo captor, el escribano Vicente Carvallo y Goyeneche, quien huye hacia Valparaíso para embarcarla al Perú.

Rodríguez busca ayuda de José Miguel Infante, quien le encarga una misión más importante: agitar al pueblo para presionar al Cabildo y lograr la liberación de tres patriotas desterrados. Pese a su deseo de rescatar a Marilola, Rodríguez acepta y recorre tabernas y reñideros de gallos arengando a los pobres. Al día siguiente, una multitud se reúne frente al Palacio de Gobierno. El capitán general García Carrasco, ebrio y furioso, ordena el arresto de los tres caballeros y su envío al Perú, violando su palabra. Sin embargo, el capitán Bulnes, enviado para cumplir la orden, traiciona al presidente y avisa a los patriotas. Solo dos de los desterrados son embarcados; el tercero Bernardo de Vera y Pintado, fingiendo una enfermedad, queda en tierra y se salva.

La indignación popular crece y el Cabildo exige la destitución de García Carrasco. El coronel Reina se niega a sofocar la revuelta, dejando al capitán general solo y derrumbado ante la Real Audiencia, que se pliega a los revoltosos para evitar una Junta patriota como la de Buenos Aires.

Capítulo 8

Tras la caída del capitán general García Carrasco, asume el poder don Mateo de Toro y Zambrano, conde de la Conquista, convirtiéndose en el primer presidente criollo de Chile. Los patriotas celebran lo que consideran una victoria, pero Manuel Rodríguez comprende con claridad que solo ha sido un cambio de amos: los criollos ricos han reemplazado a los peninsulares en el poder, mientras el pueblo sigue siendo explotado.

En el plano personal, Rodríguez vive un intenso romance con la viuda asturiana doña Amanda de la Quintana, una hermosa y refinada chapetona que intenta seducirlo para apartarlo de la causa patriota. Sin embargo, el bachiller termina imponiéndose y descubre que ella había sido enviada para neutralizarlo. Pero el recuerdo de Marilola, la andaluza secuestrada por Carvallo y Goyeneche, lo atormenta. Su fiel ayudante Pascual Silvestre regresa de Valparaíso y le confirma que la mujer fue embarcada a la fuerza hacia el Perú.

Mientras tanto, en una reunión secreta en casa de don Gaspar Marín, un agente argentino llamado Gregorio Gómez advierte a los patriotas que España enviará pronto un nuevo gobernante peninsular, por lo que urge instalar una Junta de Gobierno criolla. Allí se reparte el panfleto revolucionario "Catecismo político cristiano".

Paralelamente, los oidores de la Real Audiencia, encabezados por Irigoyen y Basso y Berry, presionan a Mateo de Toro y Zambrano para que realice un acto público de sumisión al rey Fernando VII. El coronel Juan de Dios Vial, apoyado por el pueblo que llena las calles, se opone y arrebata la lista de firmas a Roque Allende. Finalmente, la ceremonia se realiza en privado.

Esa noche, Rodríguez arenga al pueblo en la fonda "El Colchagüino", explicando la diferencia entre monarquía y república. Los campesinos, por primera vez, gritan "¡República!" y "¡Viva el pueblo!".

Capítulo 9

En la Casa Colorada el conde de la Conquista anuncia que la Junta de León ha nombrado un nuevo capitán general para Chile, el brigadier Elío, amigo del depuesto García Carrasco. Los patriotas, encabezados por Infante, Argomedo y Marín, ven en esto una amenaza de represalias. Presionan al anciano presidente para que convoque un cabildo abierto donde se decida la forma de gobierno. El conde, débil y acosado por ambos bandos, se niega una y otra vez.

Los patriotas urden entonces una farsa: simulan un motín en la cárcel pública con disparos y gritos que aterrorizan al conde. Argomedo y Eyzaguirre le hacen creer que la revuelta fue una protesta contra la llegada del gobernante español. El oidor Rodríguez Ballesteros intenta disuadirlo, pero el anciano ya está vencido.

La noche del 15 de septiembre, Manuel Rodríguez lidera un falso ataque contra comerciantes españoles armados frente al Cuartel de Artillería. Los disparos, hechos al aire, crean el estruendo de una batalla campal. Mientras tanto, Infante y Argomedo irrumpen en la casa del conde y, aprovechando su terror, le exigen firmar la convocatoria a cabildo abierto para el 18 de septiembre. Acorralado por los disparos que se acercan, don Mateo accede y estampa su firma.

Al día siguiente, las invitaciones llegan a los principales vecinos. Por primera vez, se usa el tratamiento "usted" en un documento oficial, rompiendo el protocolo cortesano y anunciando la llegada de un nuevo orden.

Capítulo 10

El 18 de septiembre de 1810, tras una cuidadosa planificación patriota que incluyó una reunión secreta en casa de Toro y el envío de solo catorce invitaciones a españoles, se instala el cabildo abierto en el Consulado. El conde de la Conquista renuncia al mando depositando el bastón. Argomedo e Infante fundamentan la legalidad de la Junta. Los realistas Manso de Velasco e Izquierdo intentan protestar, pero Rodríguez los humilla imitando la tartamudez del primero y burlándose del segundo, logrando que abandonen la sala. Los jóvenes patriotas, encabezados por Rodríguez y Dorrego, exigen más vocales. Finalmente se nombran siete: Toro y Zambrano (presidente perpetuo), Martínez de Aldunate (vicepresidente), Márquez de la Plata, Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera, más Reina y Rosales elegidos por votación. Se jura ante un crucifijo y los Evangelios. El pueblo celebra en fondas y ramadas, confundiéndose las clases sociales por primera vez. Rodríguez baila y brinda con Flor María.

Meses después, el fraile Camilo Henríquez llega a Santiago y difunde ideas libertarias. Manuel Rodríguez es nombrado Procurador de la ciudad. El 1 de abril de 1811, el coronel realista Tomás de Figueroa se subleva contra la Junta. Derrotado y capturado, es condenado a muerte por Martínez de Rozas. A pesar de la defensa de Ignacio de la Carrera, es fusilado en su celda y su cuerpo es expuesto humillantemente. Doña Amanda de la Quintana protesta indignada en la plaza, siendo apartada por Rodríguez, quien le asegura que Martínez de Rozas caerá

Capítulo 11

Manuel Rodríguez convoca a más de mil campesinos en la chacra de don Manuel de Salas en Renca. El anciano patricio les habla sobre sus derechos y la necesidad de ilustrarse para labrarse un futuro. La reunión es considerada una conspiración por los españoles y por Martínez de Rozas, quien ordena a cuatro hombres que embosquen a Rodríguez a su regreso para propinarle una paliza.

Al cruzar el Puente de Calicanto, una joven llamada Elvira Recalde, que ha oído el plan, corre a advertirle. Rodríguez y su asistente Pascual Silvestre ahuyentan a los asaltantes. El bachiller lleva a la muchacha a su casa en ancas, sin saber que es una señorita de veinte años, y queda divertido y turbado al descubrirlo.

Esa noche, al llegar a su casa, ve luces en la de los Carrera. Un mensajero ha anunciado el regreso de José Miguel Carrera desde España, donde sirvió como oficial de Húsares de Galicia. Rodríguez se une a la reunión familiar. Doña Francisca Javiera expone su plan: espera que José Miguel, recién llegado, frene a Martínez de Rozas y lidere un nuevo Gobierno, ya que ella detuvo un levantamiento militar preparado por sus hermanos. José Miguel llega, vestido con su uniforme, y es recibido con enorme alegría por su padre, sus hermanos y Rodríguez. La tertulia se prolonga hasta la madrugada y se anuncia una gran fiesta para celebrar su regreso.

Capítulo 12

En un sarao (fiesta) en casa de los Carrera para celebrar el regreso de José Miguel, Rodríguez le revela a su amigo los planes de Martínez de Rozas y Alvarez Jonte: convertir a Chile en una provincia de Argentina, enviando todas las tropas chilenas a defender Buenos Aires. Carrera, ofendido por la desconfianza de Pérez Cotapos y Errázuriz, que retiran tropas de su hermano Juan José, decide apoyar a Martínez de Rozas y los Larraín para derribar la Junta actual, pero con el plan oculto de luego derribarlos a ellos y establecer un Gobierno criollo y republicano encabezado por él mismo. Rodríguez acepta apoyarlo.

Paralelamente, Rodríguez ha iniciado un romance con Elvira Recalde, una joven de veinte años que le salvó la vida. Pasean en el cerro Blanco elevando un volantín, pero son interrumpidos por Carrera, quien necesita el apoyo de Rodríguez para su movimiento.

El 3 de septiembre, los Carrera reúnen a sesenta granaderos en su casa. José Miguel presenta el plan a Marín, Rosales y Correa de Saa: tomarán el Cuartel de Artillería, las torres de la Catedral, el Congreso y la Junta. Se fusilará a dos diputados si oponen resistencia. La nueva Junta estará integrada por Rosales, Marín y Mackenna. Rodríguez es informado y presencia la preparación del golpe. Doña Francisca Javiera reza por sus hermanos mientras observa las estrellas.

Capítulo 13

El 4 de septiembre de 1811, los hermanos Carrera ejecutan un golpe militar. Luis encierra al capitán Barainza en el Cuartel de Artillería mientras Juan José toma el recinto, matando al sargento González que intenta resistir. José Miguel, que realizaba destrezas ecuestres para distraer a los guardias, se une a ellos. Los jefes militares se pliegan y el Regimiento del Rey se rinde. Los Larraín aparecen tarde para reclamar su parte, pero Carrera los humilla permitiéndoles solo redactar las exigencias. Se forma una nueva Junta con Rosales, Calvo Encalada, Martínez de Rozas, Marín y Mackenna. Rodríguez es destituido como procurador por Correa de Saa, lo que enfurece a los Carrera. La tensión entre ambas familias crece. Luis golpea brutalmente a Correa de Saa en el Café de Hevia. José Miguel enfrenta a Mackenna, quien lo advierte sobre la Logia Lautarina. Don Ignacio es humillado por los Larraín en el Congreso.

El 15 de noviembre, los Carrera dan otro golpe. Engañan a su padre para que regrese a Santiago fingiendo que Juan José está enfermo. Los realistas, creyendo que los Carrera restaurarán la monarquía, apoyan el movimiento. Sin embargo, José Miguel les cierra el paso al Congreso y se presenta como árbitro. Se forma una nueva Junta con Marín, Martínez de Rozas y Carrera, pero Martínez de Rozas es reemplazado por Bernardo O'Higgins, miembro de la Logia Lautarina, propuesto por Mackenna.

Carrera, O'Higgins y Marín juran sus cargos. Rodríguez es nombrado secretario de Carrera. La petición de los soldados de reunir tres millones de pesos causa pánico entre los comerciantes. Juan José dispersa a los realistas que protestan en la plaza. La rivalidad entre los Carrera y los Larraín queda sellada, y el nuevo gobierno comienza con tensiones ocultas.

Capítulo 14

El pánico se apodera de Santiago ante el rumor de una requisición forzosa de tres millones de pesos para equipar un ejército. Las familias acaudaladas entierran sus fortunas y huyen de la ciudad. Carrera ordena un bando para detener las noticias alarmistas, pero la campaña de panfletos contra su familia continúa, llamándolos "los Napoleones chilenos". La fiesta en el Palacio de Gobierno para celebrar la nueva Junta es un fracaso por la ausencia de invitados.

Esa noche, Manuel Rodríguez descubre una emboscada para asesinar a Juan José en el Puente de Calicanto. Los Carrera y Rodríguez salvan a Juan José y capturan al teniente Formas, quien se niega a confesar quién ordenó el atentado. Carrera lo somete a un fusilamiento simulado que lo enloquece, y ordena el arresto de doce patricios, incluyendo a Mackenna. O'Higgins exige que los prisioneros sean juzgados por un tribunal y que Carrera rinda cuentas al Congreso. Carrera se niega y, el 2 de diciembre, disuelve el Congreso con el apoyo de nueve batallones, tomando el poder absoluto.

Nombra a fray Camilo Henríquez director del periódico "Aurora de Chile", fundado con la primera imprenta llegada al país. O'Higgins renuncia, pero Carrera le pide que medie ante Martínez de Rozas para evitar la guerra civil. O'Higgins acepta y parte a Concepción. Se recibe la noticia del virrey Abascal sobre el bloqueo comercial a Chile.

El cónsul norteamericano Poinsett llega a Santiago. Carrera y Rodríguez lo reciben. Poinsett sugiere crear una bandera nacional. En la hacienda San Miguel, durante una fiesta campestre, Carrera diseña la bandera chilena con colores azul, blanco y amarillo. Mientras tanto, Martínez de Rozas moviliza tropas desde Concepción y O'Higgins forma un batallón en Los Ángeles. Carrera envía a Juan José con granaderos al Maule y a Rodríguez en una misión secreta. La rivalidad entre los hermanos Carrera estalla: Juan José amenaza con retirar sus tropas, y José Miguel responde que lo mandará fusilar si lo hace. Rodríguez, decepcionado por la actitud de su amigo, parte a cumplir su misión meditabundo.

Capítulo 15

Las conferencias en la isla del Maule entre Carrera y Martínez de Rozas no llegan a nada concreto. Carrera logra un acuerdo sobre un Senado, pero mantiene en secreto su plan para minar el poder de Martínez de Rozas: convence al fraile Julián Uribe para que promueva el descontento entre las tropas penconas, suspendiendo el envío de fondos para sus sueldos.

Carrera regresa a Santiago y se aboca a reformas administrativas. Manuel Rodríguez se aleja de sus funciones para cuidar a su madre, doña María Loreto, que agoniza lentamente. Durante estos días, Rodríguez reflexiona sobre su vida y la frustración de sus ideales. La rivalidad entre José Miguel y Juan José Carrera se intensifica, y Rodríguez siente crecer su desencanto con sus antiguos amigos.

El cónsul Poinsett organiza una gran fiesta para celebrar el aniversario de la independencia de Estados Unidos y presentar la nueva bandera chilena, se la piden hacer a Francisca Javiera Carrera con colores azul, blanco y amarillo. La fiesta es un éxito. Rodríguez asiste, pero su ánimo está deprimido. Doña Amanda de la Quintana lo aconseja: debe renunciar a su cargo y alejarse de los Carrera antes de que la lucha entre los hermanos lo destruya.

Durante la fiesta, un ujier avisa a Rodríguez que su madre se está muriendo. Corre a su casa, pero llega demasiado tarde. Doña María Loreto fallece en la madrugada, rodeada de su esposo y sus hijos. Mientras agoniza, le susurra a Manuel: "No olvides que tu madre ha querido que seas leal contigo mismo". Rodríguez, profundamente conmovido, comprende que debe tomar una decisión sobre su vida y su lealtad.

Capítulo 16

Los disparos en la fiesta del 4 de julio causan dos muertos y ocho heridos. El cónsul Poinsett, avergonzado, hace apresar a sus compatriotas. Paralelamente, Carrera recibe la noticia de que sus partidarios han derrocado a la Junta Provincial de Concepción y arrestado a Martínez de Rozas. Carrera, sintiéndose triunfante, decide desterrar al anciano caudillo a Mendoza en lugar de castigarlo severamente, siguiendo el consejo de Manuel Rodríguez. Martínez de Rozas parte al destierro, desde donde nunca regresará.

La rivalidad entre José Miguel y Juan José Carrera se intensifica. La boda de Juan José con Ana María Cotapos es un desastre: José Miguel, Luis y Francisca Javiera boicotean la ceremonia, dejando a Juan José solo. El brigadier, furioso, exige fondos para sus granaderos, y al ser rechazado, provoca una ruptura total con su hermano. Don Ignacio intenta reconciliarlos, pero el almuerzo familiar termina con ambos hermanos desenvainando sus espadas. El padre, destrozado, se retira a su hacienda.

El 30 de septiembre, Carrera celebra el aniversario de la primera Junta con una fastuosa fiesta. La tensión es máxima: los realistas esperan que Juan José ataque con sus granaderos, pero este no se presenta. Manuel Rodríguez asiste vestido de huaso, representando al pueblo, lo que enfurece a Carrera, quien al día siguiente lo destituye como secretario. La fiesta transcurre sin incidentes, pero la ruptura entre los hermanos Carrera queda sellada.

Capítulo 17

Tras la muerte de su madre, Manuel Rodríguez se une a una conspiración contra los Carrera, liderada por su hermano Ambrosio, Argomedo, Urra, Funes y otros. Su misión es levantar al pueblo. Los realistas, encabezados por Manuel Manso, ofrecen a Juan José Carrera el mando de tropas virreinales de Chiloé y Valdivia, pero Juan José rechaza la oferta y convence a su padre, don Ignacio, para que asuma la presidencia de la Junta. Sin embargo, la situación es caótica. José Miguel vuelve a tomar el poder y el Reglamento Constitucional es aprobado bajo coacción.

José Miguel descubre la conspiración. Rodríguez se entrevista con él y niega querer asesinarlo, pero admite su descontento. Esa noche, los conspiradores se reúnen en la casa de baños del padre Funes. Rodríguez se indigna al descubrir que han contratado a un asesino para matar a Carrera. Rompe con ellos y se retira con sus hermanos. Esa misma noche, doña Amanda le advierte que ha sido traicionado y que los soldados vienen a arrestarlo. Rodríguez envía a sus hermanos a esconderse, pide a doña Amanda que evite que el pueblo se subleve, y se entrega pacíficamente.

En el juicio, Rodríguez se burla del juez y es condenado a destierro perpetuo en Juan Fernández junto a su hermano Ambrosio. Pero la invasión realista de Chiloé y Valdivia, y el avance del almirante Pareja hacia el norte, cambian todo. Carrera, ahora general del ejército, concede una amnistía general para todos los conspiradores. Ordena la liberación de Rodríguez y lo convoca a unirse a sus campamentos en el sur.

FIN TOMO 1

________________________________

Personajes

Listado de personajes ordenados por orden alfabético: 

Alvarez Jonte: Delegado argentino y agente de Martínez de Rozas. Quiere convertir a Chile en provincia de Buenos Aires.

Amanda de la Quintana: Viuda asturiana de gran belleza, de "palidez marfileña" y ojos verde agua. Es realista, pero con una visión ilustrada y orgullosa de su linaje. Actúa movida por un código de honor personal y le atrae algo de Rodríguez. Intenta seducir a Rodríguez para apartarlo de la causa patriota, pero termina enamorada.

Ana María Cotapos: Novia de Juan José, se casa con él en una boda triste y solitaria, boicoteada por los otros Carrera.

Antonio Mendiburu: Cuñado de Martínez de Rozas, diputado que enfrenta a Carrera en el Congreso antes de su disolución.

Baltazar Ureta: Es primo de los Carrera y amigo de Manuel.

Barainza (Capitán): Jefe del Cuartel de Artillería. Es encerrado por Luis Carrera durante el golpe del 4 de septiembre.

Basso y Berry: Presidente de la Real Audiencia. Encabeza a los oidores que exigen el acto público de vasallaje a Fernando VII.

Bernardo de Vera y Pintado: Poeta y patriota criollo, es uno de los tres caballeros desterrados. Finge una enfermedad contagiosa en Valparaíso, logrando así no ser embarcado al Perú.

Bernardo O'Higgins: Diputado por Los Ángeles, suplente de Martínez de Rozas. Jura como vocal de la Junta Ejecutiva junto a Carrera y Marín. Más adelante renuncia a la Junta, pero acepta mediar ante Martínez de Rozas para evitar la guerra civil.

Carlos Correa de Saa: Abogado que pide la destitución de Rodríguez. Es golpeado por Luis Carrera en el Café de Hevia.

Carlos Rodríguez de Herrera y Zevallos: Padre de Manuel. Hombre moreno, bajo y membrudo, natural de Arequipa. Llega a Santiago para trabajar en la Aduana Real con un sueldo escaso. Contador de Aduanas envejecido y temeroso. Su carácter sumiso y resignado contrasta con la rebeldía de su hijo.

Carlos y Ambrosio (hermanos de Manuel): Son los hermanos menores de Manuel Rodríguez.

Capitanes Huici: Hermanos que organizan la emboscada contra Juan José y planean asesinar a toda la familia Carrera.

Coronel Reina: Jefe de Artillería. Se niega a sofocar la revuelta popular y abandona a García Carrasco en su momento crítico.

Díaz Valdés: Esposo de Javiera Carrera.

Diego Larraín: Cabeza de la poderosa familia "ochocientos". Apoya a Vial y sugiere que la ceremonia sea privada para evitar el desorden.

Elvira Recalde: Joven de veinte años de familia acomodada. Advierte a Rodríguez de la emboscada y se gana su gratitud. Más adelante sale a elevar volantines con Rodríguez.

Fernando Errázuriz: Patriota moderado. Ofende a Carrera al retirar tropas de su hermano Juan José.

Fernando Márquez de la Plata: Vocal de la Junta, vota temeroso por la muerte de Figueroa, dando el voto decisivo.

Flor María: Hija del tabernero, es la joven más bella de la chingana "El Colchagüino". Morena, de labios gruesos y cuerpo cimbreante, está perdidamente enamorada de Manuel Rodríguez.

Francisca de Paula Verdugo Fernández de Valdivieso y Herrera: Madre de José Miguel Carrera, Javiera Carrera y Juan José.

Francisca Javiera Carrera: Hermana de José Miguel, Juan José y Luis Carrera, toca el clavicordio para mitigar la ausencia de su marido, que viajó a España. Tuvo un hijo llamado Manuel Joaquín y Dolores.

Francisco Antonio García Carrasco: Capitán general de Chile (digamos como un Presidente hoy en día), es un gobernante disoluto y brutal. Ordena el arresto de Manuel por considerarlo un insurgente. También ordena el destierro de tres patriotas violando su palabra y termina derrocado.

Francisco Antonio de la Carrera: Realista emparentado lejanamente con los Carrera militares. Proponer reponer a García Carrasco en el Gobierno.

Francisco Antonio Pérez: Alcalde que acompaña a Vial y Larraín. Secunda la postura de realizar la ceremonia en privado ante los oidores.

Francisco Formas: Teniente capturado en la emboscada, se niega a confesar y es sometido a un fusilamiento simulado que lo enloquece.

Fray Camilo Henríquez: Fraile de la Buena Muerte, confiesa a Figueroa y difunde ideas libertarias a través de proclamas.

Fray Joaquín Larraín: Jefe de los "ochocientos", presidente del Congreso. Propone cargos para su familia y enfrenta a los Carrera.

Fray Ramón Fernández: Personero de los realistas, ofrece a don Ignacio el cargo de capitán general interino.

Fray Silvestre: Fraile franciscano "mocho" que augura el destino de los recién nacidos. Predice para Manuel Javier una carrera ascendente truncada por un abismo.

Gaspar Marín: Asesor letrado del presidente y anfitrión de la reunión secreta patriota. Patriota moderado. Es designado miembro de la nueva Junta por los Carrera.

Gregorio Argomedo: Secretario del conde, lee la renuncia de Toro y anuncia los nombres de los vocales de la Junta.

Gregorio Gómez: Agente enviado por la Junta de Buenos Aires. Informa que España enviará un nuevo gobernante peninsular a Chile.

Ignacio de la Carrera: Padre de los hermanos Carrera, es un patriarca de modales suaves y pulcros. Es la línea de seguir con el reinado Español. Los realistas le ofrecen la capitanía general.

Joaquín Alós: Gobernador de Valparaíso. Permite que solo dos de los tres desterrados sean embarcados hacia el Perú.

Joel Roberts Poinsett: Cónsul de Estados Unidos, sugiere a Carrera crear una bandera nacional y baila cueca con Francisca Javiera. Más adelante organiza la fiesta del 4 de julio y presenta la bandera chilena diseñada por Javiera Carrera.

José Antonio de Aránguiz: Profesor que matriculó a Manuel en la Universidad. Es gentil y comprensivo con los deseos de la madre del joven.

José Conde: Ordenanza de José Miguel, custodia la espalda de su jefe y lleva mensajes urgentes durante la crisis.

José Gregorio Argomedo: Secretario del presidente y patriota decidido. Comisiona a Rodríguez para robar la lista de firmas de Roque Allende.

José Miguel de la Carrera: Compañero de Manuel en el colegio, es un joven altivo, soberbio y rebelde. Posee un carácter arrollador y desafiante. Más adelante es Sargento mayor de Húsares de Galicia que regresa de España. Se hace el mejor amigo de Rodríguez.

José Alvarado: Es un "chapetón" (español peninsular) despótico y cruel, dueño de un fundo. Se caracteriza por su soberbia y sadismo.

José María: Un humilde peón campesino, enfermo de "tabardillo" (fiebre alta). Es la víctima indefensa del abuso patronal.

José Miguel Infante: Patricio revolucionario. Está de acuerdo con la Junta de Gobierno provisional. Procurador de la ciudad.

José Gregorio Argomedo: Procurador de la ciudad de Santiago. Más adelante conspirador condenado a diez años de destierro en Juan Fernández por participar en el complot.

José Antonio Rojas: Patriota ilustrado de avanzada edad. Es desterrado al Perú junto a Ovalle, siendo uno de los tres cabecillas de la conspiración criolla.

José Tomás Urra: Teniente y conspirador que acusa a Rodríguez de traición y propone eliminar a los Carrera con violencia.

Juan Antonio Ovalle: Anciano ilustrado, aristócrata y generoso. Cree en la emancipación administrativa de Chile. Es embarcado forzosamente hacia el Perú.

Juan de Dios Vial: Coronel jefe de la plaza. Arrebata la lista a Allende y se opone a la ceremonia pública, apoyando a los patriotas.

Juan Enrique Rosales: Vocal de la Junta que vota por la muerte de Figueroa junto a Martínez de Rozas. Participa en los preparativos del levantamiento contra Martínez de Rozas.

Juan Francisco Meneses: Secretario del capitán general y vicepatrono de la Universidad. Es un hombre frío y repelente que niega el doctorado a Rodríguez.

Juan José Carrera: Hermano de José Miguel. Sargento mayor de Granaderos, es un atleta alto y apuesto de carácter impulsivo y soberbio, pero franco y leal con Manuel.

Juan Mackenna: Coronel y gobernador de Valparaíso. Es designado tercer miembro de la nueva Junta por los Carrera. Es miembro de la Logia Lautarina. Advierte a Carrera sobre los planes de la logia y propone a O'Higgins. Más adelante está implicado en el atentado contra los Carrera. Es confinado a su hacienda Catapilco por dos años.

Juan Pablo Fretes: Canónigo que aloja a O'Higgins enfermo y actúa como mediador entre Carrera y los diputados.

Los Larraín: Poderosa familia de los "ochocientos" que apoya el levantamiento contra la Junta de Gobierno de 1810.

Luis Carrera: Hermano menor de José Miguel, capitán patriota. Estuvo preparando un levantamiento contra la Junta.

Manuel Antonio Talavera: Abogado monarquista. No está de acuerdo con el cabildo abierto.

Manuel Bulnes Quevedo: Capitán de joven de Francisco García Carrasco. Traiciona la orden de García Carrasco avisando a los patriotas del destierro.

Manuel Dorrego: Argentino patriota que apoya a Rodríguez exigiendo más vocales y vitorea la formación de la Junta.

Manuel Irigoyen: Oidor (tipo juez) exaltado y agresivo. Presiona al conde para imponer la ceremonia de sumisión al rey, amenazando a los patriotas.

Manuel Javier Rodríguez y Erdoyza o solo Manuel Rodríguez: Bachiller astuto y temerario, se ha convertido en un símbolo de la resistencia criolla. Cambia de atavíos para pasar desapercibido y no teme enfrentarse a la autoridad. Es mujeriego y carismático, capaz de ganarse la lealtad del pueblo llano. Más adelante es nombrado Procurador de la ciudad. Luego le quitan ese cargo y es nombrado Secretario de José Miguel Carrera.

María Loreto Erdoyza (madre de Manuel Rodríguez): Es la madre abnegada y dolorida del protagonista. Se muestra fuerte y contenida al despedir a su hijo que huye, dándole su bendición y consejos para que se oculte, pero no puede evitar las lágrimas.

Manuel de Salas: Anciano estudioso y patriota, dueño de la chacra en Renca. Habla a los campesinos sobre sus derechos y la ilustración.

Manuel Manso de Velasco: Administrador de la Aduana, tartamudo realista. Es humillado por Rodríguez en el cabildo.

Marilola: Andaluza apasionada y de sangre gitana, amante de Manuel. Vive en la Chimba y le ofrece un refugio seguro y amor incondicional.

Marqués de la Pica: Realista que apoya a Carrera creyendo que restaurará la monarquía. Ofrece dinero y hombres.

Martínez de Rozas: Vocal mendocino (Argentino) de la Junta de Gobierno, es patriota. Es implacable con Tomás de Figueroa (padre). Ordena su fusilamiento y la exposición del cadáver. Quiere frenar las juntas campesinas que está armando Rodríguez en casa de Don Manuel de Salas, piensa que son coordinaciones en contra de él y quiere darle una paliza a Rodríguez. Los Carrera lo creen un dictador.

Mateo Arnaldo Hoevel: Sueco que trae la primera imprenta a Chile, permitiendo la publicación del periódico de Henríquez.

Mateo de Toro y Zambrano: Conde de la Conquista. Reemplazante de García Carrasco. Anciano  primer presidente criollo de 84 años. Es nombrado presidente perpetuo de la primera Junta.

Merceditas Fontecilla: Novia de José Miguel Carrera. Baila con Luis mientras su prometido conversa con Rodríguez.

Miguel de Palacios: Rector del Convictorio Carolino, es un hombre vanidoso y severo. Admira el talento de Manuel pero castiga sus rebeldías.

Nicolás de Chopitea: Comerciante español y realista acérrimo. Comanda a comerciantes armados para custodiar el Cuartel de Artillería.

Obispo de Santiago: Predica contra los patriotas desde la Catedral. Afirma que el poder de los reyes viene de Dios y amenaza con excomunión.

Padre Funes: Dueño de la casa de baños donde se reúnen los conspiradores. Contrata a un asesino para matar a Carrera.

Pascual Silvestre Corrales: Un huaso fuerte y leal, de piernas cortas y anchos pómulos. Ha sido azotado injustamente por amor. Se convierte en el fiel ayudante de Rodríguez.

Pedro Arrué: Jefe de los guardias de Palacio, es un "godo" altivo y despectivo. Su nariz aguileña y mostacho insolente reflejan su soberbia.

Pedro Juan del Pozo y Silva: Pomposo y poderoso señor chapetón de sesenta años, es el principal enemigo de Manuel Rodríguez y gestiona su persecución.

Pérez Cotapos: Presidente del Congreso. Ofende a Carrera al retirar tropas de su hermano Juan José.

Ramón Freire: Coronel patriota que defiende Concepción contra el desembarco realista en Talcahuano.

Rodríguez Ballesteros: Oidor severo que intenta disuadir al conde de convocar el cabildo abierto. Acusa a los patriotas de querer una junta revolucionaria.

Roque Allende: Canciller realista. Recoge firmas casa por casa para forzar la ceremonia de sumisión, pero es despojado de la lista por Vial.

Samuel Burn Johnston: Tipógrafo norteamericano de la imprenta de Henríquez, invitado a la fiesta del 4 de julio.

Santos Izquierdo: Caballero realista que protesta contra la Junta y es también objeto de las burlas de Rodríguez.

Sargento González: Artillero que intenta resistir el golpe. Es muerto por Juan José Carrera al inicio del levantamiento.

Sebastián del Pozo y Silva: Hijo de una familia poderosa, es un muchacho cobarde y delator. Se venga de Manuel y José Miguel acusándolos.

Tomás de Figueroa (padre): Coronel realista que se subleva el 1 de abril. Es fusilado y su cuerpo expuesto humillantemente.

Tomás de Figueroa (hijo): Joven perseguido por la sublevación de su padre. Es escondido por doña Amanda en su casa.

Vicente Carvallo y Goyeneche: Hombre ladino que trajo a Marilola engañada desde Lima. Es mencionado como el explotador del cual ella escapó.

________________________________

Términos claves

Realistas: También llamados "chapetones" o "godos", eran los que defendían la permanencia del sistema colonial español.

Patriotas: También llamados "criollos" o "independentistas", eran los que buscaban mayor autonomía o la independencia total de España.

Real Audiencia: era como una Corte suprema de hoy en día (Poder Judicial) pero además tenía poder Ejecutivo y Legislativo.

Oidor: Juez de la Real Audiencia.

Patricio: Miembro de la aristocracia criolla. Son los descendientes de los conquistadores y pobladores españoles que habían nacido en América.

La Logia Lautaro o Lautarina: Fue una sociedad secreta revolucionaria fundamental en el proceso de independencia de Sudamérica. Su origen se remonta a la Gran Reunión Americana, fundada en Londres en 1797 por el precursor venezolano Francisco de Miranda, con el fin de coordinar la emancipación de las colonias hispanoamericanas. Posteriormente, en 1811, se estableció una filial de esta organización en Cádiz, España, que adoptó el nombre de Logia Lautaro en honor al líder mapuche que resistió a los españoles en la Guerra de Arauco. La Logia Lautaro se expandió luego a Buenos Aires (en 1812 por iniciativa de José de San Martín y Carlos de Alvear) y finalmente a Santiago de Chile (en 1817), después de la Batalla de Chacabuco. En Chile, O'Higgins fue su Gran Maestro, y entre sus miembros destacados estuvieron figuras como Manuel Blanco Encalada, Ramón Freire, Camilo Henríquez, José Miguel Carrera, entre otros. No está comprobado que Manuel Rodríguez haya pertenecido a la logia.

Los ochocientos: Era el apodo de un clan político y familiar muy poderoso durante la Independencia: la rama menor de la familia Larraín (los Larraín Salas), también llamada la "casa otomana".

Sarao: Elegante fiesta de baile nocturna donde se reunía la alta sociedad criolla y militar.

jueves, 6 de agosto de 2026

Último día de un condenado a muerte - Victor Hugo - Resumen por Capítulos

Hola a tod@s, hoy les traigo el resumen capítulo a capítulo del libro: Último día de un condenado a muerte de Victor Hugo, publicado en 1829.

________________________________

1El protagonista, encarcelado en Bicêtre, contrasta su libertad pasada llena de sueños con su calvario actual. Lleva cinco semanas atormentado por una única idea obsesiva, dolorosa e ineludible que domina su mente por completo: sabe que está condenado a muerte.

2. Tras tres días de juicio rodeado de expectación morbosa, el acusado despierta en un luminoso día de agosto para escuchar su veredicto. Contagiado por la calidez del sol, las sonrisas del tribunal y el optimismo de su abogado, alberga ingenuas esperanzas de librarse de la pena capital. Sin embargo, el tribunal desestima la atenuación y el presidente decreta su condena a muerte. Devastado y aturdido por la sentencia, siente romper todo lazo con la realidad humana mientras es conducido al carruaje de la prisión, consciente de que le restan apenas seis semanas de vida.

3. El condenado intenta resignarse pensando que toda la humanidad está sentenciada a muerte.

4. Trasladado a Bicêtre en un carruaje negro, el protagonista observa la degradación del presidio. De lejos parece un majestuoso palacio real; de cerca, solo revela miseria, ruina y fríos barrotes.

5. Al llegar a prisión, extreman precauciones para mantenerlo vivo hasta la ejecución. Gracias a su docilidad, obtiene privilegios como escribir y pasear los domingos con otros presos. De ellos, que son los únicos que lo compadecen, aprende su lúgubre jerga.

6. El protagonista decide redactar sus angustias y pensamientos agonizantes durante su encierro. Confía en que este testimonio sirva para distraerlo del dolor y, al mismo tiempo, haga reflexionar a los jueces sobre la inmensa tortura moral que implica la pena de muerte.

7. El prisionero cuestiona la utilidad de escribir para salvar a otros. Desesperado al perder la vida y la libertad, comprende con terror que es él quien necesita una salvación imposible.

8. El prisionero calcula meticulosamente el trámite burocrático de su apelación para estimar su tiempo de vida. Concluye que le otorgaron seis semanas, plazo que, angustiosamente, nota que está a punto de vencer.

9. Tras redactar su testamento, el condenado lamenta el trágico destino que la ley impondrá a su madre, su esposa y, especialmente, a su pequeña hija Marie, dejándolas en la miseria y la deshonra.

10. El prisionero describe su diminuta y sombría celda en el antiguo castillo de Bicêtre: un espacio de piedra con un jergón de paja, custodiado por un centinela que lo vigila.

11. Examina las inscripciones en las paredes: corazones con "Amor por la vida", un sombrero de tres picos con "Viva el Emperador 1824" (Napoleon), nombres como Papavoine y Bories. Al encontrar un dibujo de la guillotina, siente terror y casi se le cae la lámpara.

12. Sigue leyendo los muros y descubre nombres de antiguos condenados: Dautun (descuartizó a su hermano), Poulain (asesinó a su mujer), Jean Martin (parricida), Castaing (médico envenenador) y Papavoine (asesino de niños). Reflexiona que todos ocuparon la misma celda.

13. Observa el "herraje" de los galeotes (prisioneros condenados a trabajos forzados) en el patio: los desnudan bajo la lluvia, les remachan collares de hierro en el cuello y bailan una danza macabra. Los galeotes lo reconocen, lo vitorean como "camarada" y envidian que a él "lo recortarán". Aterrorizado, grita, golpea la puerta y cae desmayado.

14. Despierta en la enfermería, aliviado por el calor de la cama. Desde la ventana ve partir a los galeotes en carretas descubiertas bajo la lluvia, encadenados y tiritando. Reflexiona que prefiere mil veces la muerte y el cadalzo (estructura de madera, alta, que se armaba en plazas para los condenados a muerte) antes que las galeras.

15. Vuelve a su celda. Se siente joven y sano, pero con una "enfermedad mortal": la sentencia de muerte. Sabe que su apelación es inútil, todo está en regla y los jueces ya han decidido. Solo le quedan tres pasos: Bicêtre, la Conserjería, la Grève.

16. Escucha a una muchacha de quince años cantar en la historia de un ladrón asesino cuya mujer pide el indulto al rey, pero la Majestad amenaza con hacerle bailar "el baile donde no hay tablado". El contraste entre la voz dulce y la letra monstruosa lo llena de horror.

17. Fantasea con escapar: esconderse en un bosque donde pescaba ranas de niño, huir al Havre y embarcarse a Inglaterra. Pero reconoce que es imposible: necesita romper un muro de tres pies (91 cms) y luego enfrentar gendarmes y pasaportes. Concluye que no le queda más que la muerte.

18. El carcelero entra con cortesía excesiva, se quita la gorra y le pregunta con tono suave qué desea desayunar. Este trato inusual le confirma que el día de su ejecución ha llegado.

19. El director de la prisión lo visita, se interesa por su salud y cómo pasó la noche. Al despedirse, lo llama "señor". Este trato respetuoso reafirma su temor: es el que se da a los que van a morir.

20. Reflexiona que el carcelero es la prisión hecha hombre. Ve la prisión bajo todas las formas: piedra en los muros, madera en las puertas, carne y hueso en los carceleros. Un ser horrible que lo envuelve por completo.

21. El sacerdote entra a prepararlo para la muerte. Llega el ujier con el rechazo de su apelación: la ejecución será hoy en la Grève a las 7:30. Lo dejan solo. Desesperado, busca una forma de huir pero sabe que es imposible: necesitaría meses para atravesar el muro y no tiene herramientas ni tiempo.

22. Lo trasladan a la Conserjería. Durante el viaje en carruaje, el ujier charla trivialmente sobre noticias políticas, indiferente a la situación del condenado. El sacerdote intenta consolarlo con palabras que apenas escucha. Al llegar, la multitud lo espera. Atraviesa entre dos filas de soldados.

23. En un despacho, lo dejan solo. Aparece otro condenado, un reincidente que será ejecutado en seis meses. El hombre le cuenta su vida: huérfano, ladrón desde niño, galeras, evasión, asesinatos. Le pide su redingote (especie de abrigo) para venderlo y comprar tabaco. El condenado se lo da, y el hombre le ofrece su chaqueta a cambio.

24. Reflexiona que el otro condenado se llevó su redingote porque era más fuerte. Le hubiera pegado si se hubiese negado. Siente furia y amargura contra él.

25. Lo llevan a una celda con barrotes. Pide mesa, silla y útiles para escribir, se los traen. Pide una cama y el carcelero lo mira con sorpresa, pero se la arman. Un gendarme se instala en su "recámara".

26. Son las diez. Reflexiona sobre su pequeña hija Marie, de tres años. Piensa que ella quedará huérfana, será despreciada y se avergonzará de él. Se culpa por su crimen y por el daño que la sociedad le hará a ella.

27. No sabe cómo es la ejecución exactamente. Asocia la palabra "guillotina" con algo monstruoso. Intenta imaginar el mecanismo pero no logra visualizarlo claramente. Le aterra no saber cómo afrontará el momento.

28. Recuerda una vez que vio la guillotina en la Grève desde un coche. Oyó a una mujer decir que estaban engrasando la ranura de la cuchilla. Piensa que ahora mismo, a las once, deben estar haciendo lo mismo.

29. Desespera por un indulto. Aceptaría las galeras, incluso perpetuas. Prefiere ser galeote y ver el sol que morir.

30. El sacerdote vuelve. Le pregunta si cree en Dios y en la Iglesia. Intenta consolarlo con un sermón lleno de citas latinas y lugares comunes. El condenado siente que el sacerdote está hastiado de su oficio, que ha visto tantas muertes que ya no le afecta. Lo rechaza. Le traen comida pero no puede comer, todo le sabe amargo.

31. Entra un arquitecto midiendo la pared y hablando en voz alta sobre las mejoras que harán en la prisión en seis meses. El gendarme le dice que no hable tan alto en la habitación de un muerto. El arquitecto se marcha. El condenado se siente como una piedra más.

32. Llega un nuevo gendarme que le pide números para la lotería, creyendo que los muertos pueden verlos de antemano. El condenado finge aceptar a cambio de que intercambien ropa para escapar. El gendarme duda y se niega, diciendo que los números solo sirven si está muerto. La esperanza se desvanece.

33. Cierra los ojos y evoca recuerdos de infancia y juventud. Revive un paseo con Pepa, la española de catorce años, en un jardín. Recuerda la tarde en que corrieron juntos, leyeron un libro y sus labios se rozaron. Era su paraíso.

34. Reflexiona sobre su crimen. Quiere arrepentirse más pero siente que la muerte ocupa todo su pensamiento. Compara su vida pasada, inocente y feliz, con su presente.

35. Piensa en la gente de París que vive ajena a él: comerciantes, muchachas preparando sus vestidos, madres con hijos. Todos siguen su vida normal mientras él espera la muerte.

36. Recuerda haber subido cuando niño a la torre de Notre-Dame para ver la campana mayor. El tañido (sonido) lo aturdió y casi cayó al vacío. Compara esa sensación con la actual: todo es vértigo, aturdimiento y deslumbramiento, mientras los demás viven su vida plana y tranquila al pie del abismo.

37. Describe el Ayuntamiento de París: siniestro, lúgubre, negro. Los días de ejecución vomita gendarmes y el condenado es observado desde todas sus ventanas.

38. Son la 1:15. Describe sus síntomas físicos: dolor de cabeza, riñones fríos, frente hirviendo, estremecimientos, la pluma se le cae de las manos. Calcula que en 2 horas y 45 minutos estará "curado".

39. Se pregunta si la guillotina realmente no duele. Nadie ha vuelto para confirmarlo. ¿Acaso Robespierre o Luis XVI regresaron a decir que era un buen invento? Describe con horror el momento en que la cuchilla muerde la piel, rompe nervios y destroza vértebras.

40. Piensa obsesivamente en el rey. Reflexiona que un hombre como él, de carne y hueso, tiene todo el poder y podría salvarlo con solo escribir su nombre en un papel. Pero nada de eso sucederá.

41. Reflexiona sobre la muerte y lo que vendrá después. Imagina un cielo luminoso o un abismo de tinieblas, cabezas rodando en la oscuridad, espectros reunidos en la Grève. Siente una desesperada necesidad de un sacerdote que sepa responderle.

42. Logra dormir una hora. Sueña que encuentra a una vieja misteriosa escondida en un ropero; al interrogarla, apaga la vela con un soplo y le clava los dientes en la mano. Despierta sobresaltado. El sacerdote le dice que su hija Marie está esperando en la habitación contigua.

43. Su hija Marie, de tres años, no lo reconoce. Lo llama "señor" y dice que su papá está muerto. Ella cree que él es un desconocido. Cuando él le muestra un papel para que lea, ella deletrea "sentencia" sin comprender. Él le arranca el papel, devuelve a la niña a su ama y se derrumba.

44. Se endurece para afrontar la muerte. Piensa en el verdugo, la carreta, la multitud, la Grève. Sabe que le queda poco tiempo para acostumbrarse a todo eso.

45. Reflexiona que entre la multitud que irá a verlo morir hay muchos que algún día ocuparán su lugar en la canasta roja. La Grève es una trampa fatal para ciertos hombres predestinados.

46. Decide escribir su historia para que Marie la lea algún día y sepa por qué su apellido está ensangrentado.

47. El editor indica que esos folios no se encontraron; el condenado no tuvo tiempo de escribirlos.

48. Lo llevan al Ayuntamiento. El verdugo y sus ayudantes lo preparan: le cortan el pelo, le atan las manos y los pies. Escucha a la multitud que lo espera afuera con gritos y aplausos. Sube a la carreta y recorre el camino hacia la Grève entre un mar de espectadores. Pasa por el Pont-au-Change, ve la torre Saint-Jacques. La lluvia lo cala. Pide piedad a Dios. Al llegar a la Grève, ve la guillotina y grita que quiere hacer una última declaración.

49. Lo suben a una habitación. Un juez lo visita; el condenado implora el indulto de rodillas. El verdugo dice que la hora se acerca y que la lluvia podría oxidar la máquina. El juez y el verdugo salen. El condenado oye a la multitud rugir y cree escuchar pasos en la escalera.

Fin 

Una Comedia a Propósito de la Tragedia

Es un prefacio dialogado de la tercera edición:

Es una escena de salón donde un grupo de burgueses y aristócratas discute la novela El último día de un condenado a muerte. Mientras un poeta elegíaco lee sus versos almibarados y recibe aplausos, los presentes condenan el libro por considerarlo horrible, de mal gusto, subversivo y perturbador. Critican al autor por describir con crudeza los sufrimientos de un condenado, por atacar la pena de muerte y por corromper las costumbres. El señor gordo se queja de haber estado dos días en cama tras leerlo, el filósofo lo tacha de frío y poco artístico, y el caballero añora los tiempos del madrigal galante. Nadie defiende la obra; todos coinciden en que es un libro abominable que incomoda y altera la tranquilidad social. El capítulo es una sátira de la hipocresía burguesa que prefiere ignorar la realidad del cadalso.

Prefacio de 1832

El prefacio de 1832 es un alegato explícito contra la pena de muerte. El autor declara que su novela no defiende a un condenado concreto, sino a todos los acusados, mostrando el patíbulo en su desnudez para conmover al lector. La idea surgió al pasar por la Grève, donde la sangre le salpicaba la conciencia.

Critica el intento de abolir la pena de muerte en 1830, motivado no por humanidad sino para salvar a cuatro ministros condenados. Fue una farsa hipócrita que fracasó: una vez salvados los ministros, las ejecuciones se reanudaron y el pueblo desconfió.

Denuncia ejecuciones atroces: un hombre que recibió cinco golpes de cuchilla sin morir, una mujer descabezada a tirones, y ejecuciones secretas en barreras desiertas. Refuta los argumentos de la pena de muerte: la cadena perpetua es suficiente; la venganza no corresponde a la sociedad; el "ejemplo" es inútil, pues el pueblo baila alrededor del cadalso. Matar a un hombre hiere siempre a inocentes: si no tiene familia, fue abandonado por la sociedad; si la tiene, se les arranca el sustento.

Concluye que la pena de muerte retrocede desde hace siglos y desaparecerá. La civilización transformará la penalidad: el crimen será tratado como enfermedad, con hospitales en lugar de prisiones, y la cruz sustituirá al patíbulo.

15 de marzo de 1832

Personajes

El condenado a muerte (protagonista): Narrador anónimo sumido en la angustia. Vive encadenado y obsesionado por la idea ineludible de su inevitable ejecución inminente en la Grève.

Marie: Hija pequeña del condenado, de unos 3 años, no reconoce a su padre.

El sacerdote: Capellán de la prisión, anciano rutinario que consuela con sermones vacíos.

El verdugo (Sanson): Hombre corpulento que ejecuta la sentencia con fría profesionalidad.

El ujier: Funcionario que notifica el rechazo de la apelación y acompaña al condenado.

El gendarme supersticioso: Pide números de lotería al condenado a cambio de su uniforme.

El otro condenado: Reincidente que intercambia chaqueta por el redingote del protagonista.

Pepa: Española de la infancia del condenado, recuerdo de amor juvenil.